La profesora, andinista y atleta que ha dedicado su vida al servicio de los demás.
Visito a Mariana Benítez en su casa en Carapungo, un
popular suburbio al norte de Quito. Al ver su figura menuda y atlética presiento que siempre ha practicado
deportes; la cordialidad con la que me recibe me dice lo jovial, alegre y
extrovertida que es esta maestra de Educación Física y flamante Jefa General
electa del Movimiento El-Sadday, un grupo que impulsa la práctica del montañismo.
En la sala de su aún no concluida casa, luego de un té y el
preámbulo de rigor, me cuenta con añoranza su origen en El Àngel, en la
provincia del Carchi. Su rostro se ilumina al hablar de sus padres, de sus
veinte hermanos y de lo feliz que era en el campo, trabajando la tierra y
compartiendo lo poco que tenían, “vivíamos en un ambiente sano y nunca
aprendimos cosas malas, siempre nos inculcaron a ser solidarios y a respetar a
los otros”, me dice.
Desde niña se dedicó intensamente a la práctica y
competencia atlética, a tal punto que dejó su carrera de Economía por la
Licenciatura en Educación Física, llegando incluso a obtener una Maestría en
esta disciplina.
Trabaja como profesora de Cultura Física en un colegio,
pero su gran pasión es entrenar deportivamente a niños, adultos y ancianos de
su comunidad, lo hace voluntariamente porque lleva en la sangre su vocación de
servicio.
“Entreno un gran grupo en tres horarios, es cansado, pero
a mí me agrada; vivo feliz porque esos niños viven felices, porque esos
ancianos se mantienen sanos” comenta con mucha pasión.
Ingresó a El-Sadday porque comparte con ellos el gusto
por el montañismo, el amor por la naturaleza y el deseo por servir a los demás,
“el lema del grupo es “servir es
ascender”, por medio del servicio se llega a la cumbre”, afirma esta líder montañera. Agrega
además que al frente de este grupo inculcará a los jóvenes a practicar el
andinismo y transmitirles valores como la solidaridad, el compañerismo y la
amistad.
Conversar con
Mariana Benítez me deja un agradable sabor de boca, siento que aún hay personas
que se juegan la vida por los demás, entonces me viene a la mente el final del
poema de Brecht “…esos son los imprescindibles”.
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| Mariana Benítez (de cuclillas, al centro) y miembros del grupo El-Sadday en la cumbre del Ruco |

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