viernes, 18 de julio de 2014

Mariana utiliza el deporte para ayudar


La profesora, andinista y atleta que ha dedicado su vida al servicio de los demás.


Visito a Mariana Benítez en su casa en Carapungo, un popular suburbio al norte de Quito. Al ver su figura  menuda  y atlética presiento que siempre ha practicado deportes; la cordialidad con la que me recibe me dice lo jovial, alegre y extrovertida que es esta maestra de Educación Física y flamante Jefa General electa del Movimiento El-Sadday, un grupo que impulsa la práctica del montañismo.
En la sala de su aún no concluida casa, luego de un té y el preámbulo de rigor, me cuenta con añoranza su origen en El Àngel, en la provincia del Carchi. Su rostro se ilumina al hablar de sus padres, de sus veinte hermanos y de lo feliz que era en el campo, trabajando la tierra y compartiendo lo poco que tenían, “vivíamos en un ambiente sano y nunca aprendimos cosas malas, siempre nos inculcaron a ser solidarios y a respetar a los otros”, me dice.
Desde niña se dedicó intensamente a la práctica y competencia atlética, a tal punto que dejó su carrera de Economía por la Licenciatura en Educación Física, llegando incluso a obtener una Maestría en esta disciplina.
Trabaja como profesora de Cultura Física en un colegio, pero su gran pasión es entrenar deportivamente a niños, adultos y ancianos de su comunidad, lo hace voluntariamente porque lleva en la sangre su vocación de servicio.
“Entreno un gran grupo en tres horarios, es cansado, pero a mí me agrada; vivo feliz porque esos niños viven felices, porque esos ancianos se mantienen sanos” comenta con mucha pasión.
Ingresó a El-Sadday porque comparte con ellos el gusto por el montañismo, el amor por la naturaleza y el deseo por servir a los demás, “el lema del grupo es “servir es ascender”, por medio del servicio se llega a  la cumbre”, afirma esta líder montañera. Agrega además que al frente de este grupo inculcará a los jóvenes a practicar el andinismo y transmitirles valores como la solidaridad, el compañerismo y la amistad.

Conversar con Mariana Benítez me deja un agradable sabor de boca, siento que aún hay personas que se juegan la vida por los demás, entonces me viene a la mente el final del poema de Brecht “…esos son los imprescindibles”.

Mariana Benítez (de cuclillas, al centro)
y miembros del grupo El-Sadday en la cumbre del Ruco

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