RUTA MITAD DEL
MUNDO-RAYOCUCHO
Una ruta sencilla para pasear en bicicleta, en
familia, entre amigos o solo(a). Salgo desde el redondel de la “Mitad del
Mundo” y tomo la vía que conduce a Calacalí. La carretera, que tiene un
promedio de 5 a 6 % de pendiente, es muy cómoda para ciclear, aunque siempre
hay que estar prevenido de los vehículos que pasan rozando las orejas, la
mayoría de los cuales se dirigen a la zona del occidente de Pichincha (Nanegalito,
Mindo, Los Bancos, etc.). Dos puntos de referencia en el camino son: el ingreso
a la “ventana del Pululahua” (un mirador turístico al interior de la caldera
del famoso volcán) y una capilla a la Virgen María, al lado izquierdo de la
carretera; este último marca el final de la cuesta. Desde este punto, hacia la
izquierda, hay un sendero que bordea algunas lomas, ramales del Casitagua, muy
interesante para los fotógrafos de aves.
Concluida la cuesta se sale a la explanada del
valle de Calacalí, antes de llegar a esta parroquia se pasa por el un centro de
abastecimiento regional de una popular cadena de supermercados; una bomba de
gasolina, donde se puede abastecer de agua, hidratantes y alimentos, e incluso
dejar el vehículo, si desde aquí se inicia la aventura; y, el ingreso a la
Reserva Geobotánica del Pululahua (sector Moraspungo), un lugar para muchas
actividades de senderismo y bicicleta de montaña.
A algo más de un kilómetro de la “Y” de
Calacalí, continuando por la carretera, se toma a un camino adoquinado que
conduce a Rayocucho. Desde este punto hasta el destino final hay cuatro
kilómetros; la primera parte por terreno adoquinado, y luego por un camino de
tierra y arena, relativamente plano.
A lo largo del camino se puede observar diversas
plantaciones, especialmente maíz e incluso una finca que producen “hongos
comestibles y medicinales”.
Antes de llegar al centro del pueblo, hay un desvío
(marcado en el “track” como ‘vía a Cotocollao”), por el cual se asciende al
Casitagua. El objetivo de esta guía es solo Rayocucho, para lo cual hay que
seguir el camino recto, sin embargo, con ganas de explorar un poco me adentro
por un complicado sendero. Un camino bastante deteriorado por el cual circulan,
supongo que con mucha dificultad, vehículos, bicicletas y motos (a decir de los
moradores del sector). La ruta, conformada básicamente por arena, tiene una
gran pendiente (12 a 13 % en promedio, en algunos tramos mucho más), por lo que
me imagino que solo es apta para ciclistas fuertes y experimentados; un
ciclista de medio pelo como yo, tiene que recurrir a la técnica más práctica
para subir cuestas empinadas: ¡bajarse y empujar!. En esta aproximación solo
pude explorar hasta media montaña, sin embargo por lo que me dijeron y lo pude
constatar visualmente (y luego en casa también, gracias a la magia del “Google
Earth”) es posible llegar hasta la arista del volcán y por ahí descender a
Cotocollao. Con mejor preparación, más ganas y más tiempo, seguro logro
culminar la ruta.
Regreso, con mucho cuidado en el descenso, una vez en el camino plano continuo hasta la zona central de Rayocucho en donde se levanta una sencilla iglesia; frente a esta, en una cancha de futbol se desarrolla un vigoroso partido por el campeonato local, cuyos jugadores “sudan la camiseta” con más entusiasmo y ahínco que los mundialistas y los espectadores, parientes y vecinos, se juegan un partido a parte con gritos y bromas de alto tono, que dan al encuentro el sabor coloquial de un domingo de pueblo. Yo disfruto del partido y de unas deliciosas, empanadas del viento, que me prepara doña María Lema, mientras me cuenta sobre la zona y sus moradores.
La zona de Rayocucho es un barrio perteneciente
a la parroquia rural Calacalí, del cantón Quito, un antiguo caserío producto de
la antigua hacienda “El Carmen de Rayocucho”; un pintoresco pueblo disperso asentado
al interior de lo que parece ser la caldera del extinto (?) volcán Casitagua.
Hacia el fondo del camino hay una hostería, me dice.
Luego del ver el final del primer tiempo, saborear
las empanadas y una amena charla, emprendo el retorno a casa por el mismo
camino que hasta aquí me trajo; regreso contento, algo cansado, pero con una
agradable sensación que me hace realmente ¡sentirme vivo!
Que lo disfruten, coméntenme si lo hacen.
El "trak" de la ruta pueden verlo en: http://es.wikiloc.com/wikiloc/view.do?id=7047128
Oscar Yépez Gómez






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