domingo, 22 de junio de 2014

RUTA MITAD DEL MUNDO - PULULHUA - PONDOÑA



Una caminata sencilla, un paseo de domingo entre amigos o familia, pensada para personas que están acostumbradas a realizar algún tipo de actividad física; a los totalmente sedentarios seguro les costará un mayor esfuerzo.

La actividad comienza en el mirador del Pululahua, al que se llega desde el redondel de la “Mitad del Mundo”; desde este, siguiendo la carretera que va a Calacalí, a cuatro kilómetros encontramos un desvío (Caspigasí) que nos conduce, en pocos minutos, al mirador.

Desde el mirador se tiene una vista impresionante de la caldera del Pululahua, en cuyo centro se levanta un magnífico cerro Pondoña, nuestro objetivo. El cerro Pondoña es un antiguo domo de naturaleza volcánica, viejo testigo  de una gran actividad eruptiva, desaparecida hace miles de años.

Es justamente aquí, en el mirador, donde nos encontramos, Frida y yo, con la gente de El-Sadday y desde donde iniciamos nuestra aventura.  Frida es una “cachora” de no más de un año, sobreviviente de un desalmado abandono y “El-Sadday”  es un grupo de caminantes y montañistas, que incentivan la práctica de los deportes de aventura como filosofía de vida y escuela de aprendizaje y que todos los años organizan la denominadas “Ascensiones de Verano”, un programa para llevar a amigos y aficionados a la montaña.

Luego de un breve calentamiento, dirigido por Mariana Benítez, profesional de la cultura física y actual Jefa del grupo, y la charla turística de Pedro, el guía, iniciamos el descenso hacia la caldera, despacio y con mucho cuidado porque la bajada es un viejo “chaquiñan” bastante arenoso, con muchas piedras sueltas, muy ¡…muy resbaloso!

Luego de algo más de media hora de tragar abundante polvo y una que otra dolorosa “sentadita” llegamos a la base de la caldera, en donde se levanta un pueblo de pequeñas fincas, hosterías y casas veraniegas.

Acompañados de un intenso sol, atravesamos el valle, tomando las polvorientas calles del pueblo, hasta llegar a la base del Pondoña. Desde aquí la cuesta comienza y las sonrisas hasta ahora radiantes, desaparecen. Comienzan los dolores, los mareos, los calambres, las quejas. Pero un poco más arriba, luego de mucho esfuerzo, la ilusión gana; el anhelo de llegar, de cumplir, nos empujan hasta la meta.

Desde la cima del Pondoña (una de las tres del cerro) el paisaje es magnifico, todos llegamos muy bien y los abrazos y muestra de felicidad no se hacen esperar, un “guarro” circunvala la montaña y su magnífico vuelo parece darnos la bienvenida. El rezo de un “tedéum de cumbres” nos conecta con la fuerza espiritual que a la mayoría nos mueve”; la alegría es completa.

Que lo disfruten, coméntenme si lo hacen.   


Oscar Yépez Gómez

Calentamiento previo a la caminata

Mirador del Pululahua

"Chaquiñan" que desciende a la caldera del Pululahua

Cruzando el valle del Pululahua, al fondo el cerro Pondoña

Inicio de la subida al Pondoña

Subiendo al Pondoña

Admirando la vegetación de la zona

Con mucho esfuerzo, siguen adelante

Un sitio ideal para descansar

Los participantes en una de las cumbres del Pondoña

Otra foto de cumbre

1 comentario:

  1. Los domingos con el Sadday son días esperados, son días que tienen el amanecer cargado de esperanzas y manos fraternas; éste no fue muy diferente a los demás , la alegría del encuentro con amigos que nos se había visto no hace mucho se pinta de carcajadas; el abrazo y la sonrisa de los "compas" que dan la bienvenida florece en el aire. Caminar por nuestro hermoso Ecuador es descubrir lo fantástico y maravilloso que es , pisar las sendas de la historia es reconocer que somos habitantes privilegiados de la tierra. Apretar la mano , sentir el latido del corazón de nuestra compañera (o) de sueños y lucha es dar "gracias a la vida"

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